La vida - o el infierno - de los mineros
- Martoni Viajero
- 12 ene 2022
- 3 min de lectura
¿Cómo hablar de Bolivia sin evocar la situación de los mineros en Potosí?
Esto fue lo que más me marcó de mi viaje a Bolivia... Bueno, obviamente, el país es muy bonito y diverso, y es sin duda un destino muy interesante para quienes buscan paisajes distintos y únicos.

Pero para tener una experiencia distinta en Bolivia la ciudad de Potosí es la que más aconsejaría. Más que ser una de las principales ciudades de fabricación de moneda en el mundo (existe una hipótesis que dice que el diseño del símbolo del dólar -$- fue inspirado de la marca plasmada en las “piezas españolas de ocho", fabricadas en Potosí), su economía se basea sobre la explotación minería.
Potosí está ubicada al Sur de Bolivia, a unos 80 kilómetros de Sucre, al lado del Cerro Rico, una montaña explotada desde el siglo 16 por sus recursos minerales, y en particular por la plata, ya que es una de las fuentes de plata más importantes del planeta.

Asimilada a numerosas creencias, el cerro de Potosí sigue hoy en día una fuente de ingreso mayor para los habitantes de la ciudad, y un sueño casi utópico para ellos mismos. Los trabajadores estan contratado por unas cooperativas, que abusan de su trabajo para recaudar minerales a un precio abusivamente bajo.
Pero, ¿por qué los mineros siguen trabajando a pesar de los salarios bajos, y de las condiciones de trabajo muy dificiles? Si cada mes mueren unos trabajadores, debido a los derrumbes y la falta de equipaminento, y si la esperanza de vida de un minero es bajísima comparada con la del resto de la población, ¿qué es lo que les ata a su trabajo ?

La respuesta es la esperanza. Las esperanza de poder, un día que tienen libre para ellos mismos, recaudar una cantidad de minerales que les haría rico, y que cambiaría su vida y su destino. Pero esto pasa muy poco, y la gran mayoría de los mineros en Potosí apenas alcanzan ganar lo suficiente como para vivir decentemente.
Entrar en la mina
Tuve la oportunidad de entrar en la mina de Potosí. Eso sí es la experiencia más fuerte de mi viaje a Bolivia. No puedo decir que es la mejor, pero me marcó muchísimo. Previamente, los guías nos dieron el equipamiento necesatio para entrar. Compramos unas bebidas, galletas, alcohol a 96° y hojas de coca para los mineros, como "regalo" ya que nos dejan entrar en su espacio laboral.
Al entrar en la mina, entregamos unoas bebidas y galletas a unas mujeres que trabajan por fuera. A partir de ahora, uno empeza a sentir lo que vive a diario toda esa gente. A pesar de las cuerdas y escalas que se puede encontrar en las minas, moverse en la mina necesita una relativamente buena condición física. Y luz. No se ve absolutamente nada excepto lo que aclaamos con las luces que tenemos.

Seguimos un camino por varios "pisos" dentro de la mina, por el que nos encontramos con unas estatuas de Tíos, o diablos, que veneran los mineros dándole ofrendas para que les proteja. El ritual es el mismo con cada Tío : los mineros comparten con él hojas de coca y alcohol, antes de ir a trabajar.
El ambiente es muy pesado, pero perminte enterarse de lo que realmente pasa. Permite darse cuenta de la explotación humana que hay en nuestra época. Algunos de los minerales, y en particular el zinc, que también se encuenrta en el cerro, está usado en la fabricación de los celulares. Cuando compramos un teléfono, la primera imagen que nos viene no es un minero arriesgando su vida en una mina que está en peligro de derrumbe para ganar un salario muy bajo. Los que quieran ver otra imagen del mundo pueden entrar en esta mina. No es una experiencia divertida, sino fuerte.
Para tener más informaciones sobre mi viaje a Bolivia, mira AQUI


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